BEHIND THE GLASS (Detrás del cristal), Zrinko Ogresta.
Sinopsis: Nikola (Leon Lucev), vive en un constante conflicto: el sentimental y el laboral. Arquitecto de profesión tiene que ver cómo su vida va cayendo mientras se debe debatir entre el divorcio con su mujer y el acceso a una nueva vida representada por su amante, Ana. Mientras tanto, una traición producida por un compañero corrupto hace que el personaje vaya en detrimento de una situación comparable a la que vive Croacia en esos días.
YO. – Nunca he llegado a comprender cómo he podido quedarme dormida dos veces con la misma película. Lo achaco al aburrimiento que me supone verla, pero por costumbre, nunca dejo una película a la mitad. Me siento obligada a terminarla aunque sea un tiempo después.
SEÑOR G .– La verdad es que, que pueda dormirse con algunos títulos que dices haberte encantado y que lo haga con Behind the Glass, es algo que yo, nunca llegaré a comprender. Es una película en la que se consigue transmitir el desorden de una sociedad con el vacío existencial de su protagonista, que busca desesperadamente una salida para su desorganización.
YO.– Señor G, ante todo sabe usted que respeto su opinión y que cuando hablamos, sabe que asumo su perspectiva de las cosas y las reflexiono, pero en esta ocasión, he de comentarle que, aunque la película esté bien construida y la similitud sea buena, ha de comprender que su círculo amoroso y darle tantas vueltas al mismo, puede provocar un cierto aburrimiento en el espectador.
SEÑOR G.– ¿Aburrimiento? ¿Cuándo? ¿Cuando el personaje busca desesperadamente una salida a su vida, al igual que hacía Croacia en aquellos momentos? El triángulo amoroso entre Nikola, Ana y Maja, es una recreación de los días de desconcierto social. Esta similitud es innegable.
YO.– Nunca he negado tal similitud y su buena construcción. Lo que usted tampoco puede rebatirme que, de una hora y cuarto que dura la película, estemos más pendiente en que Nikola y su mujer hablen de su divorcio, los cuales no encuentran el momento, antes que cualquier otro conflicto que la película nos pueda presentar.
SEÑOR G.– Sabe que discrepo, pero seguir discutiendo sobre este aspecto de la película hace que nosotros estemos debatiendo acerca de lo mismo una y otra vez. No obstante, y teniendo en cuenta su sensibilidad con la estética de los filmes que visiona, ¿cómo es que aún no ha sido capaz de ensalzar el gusto estético de su director en este filme?
YO.– Con respecto a eso, claro está, no tengo más que alabar la maestría de su director que, con planos naturales nos muestra perfectamente los estados de ánimo de su personaje central, jugando un papel crucial aquellos planos tomados tras los cristales tintados de gotas de agua que constantemente hacen que el personaje vea su realidad virada en gris.
SEÑOR G.– Totalmente de acuerdo aquí con usted. Me alegra, e incluso me tranquiliza, que haya podido captar ese reflejo, esa luz. Para mí, puede que sea lo mejor de una película, que sin duda considero de gran interés para la cinematografía de su país. En definitiva, si usted lo piensa detenidamente, es este el punto de partida que utiliza Zrinko Ogresta para reflexionar sobre un periodo de desconcierto y manipulación económica.
YO.- Cierto es, Señor G, no crea que pongo en duda todo esto. No obstante, me hubiese resultado mucho más interesante que el ritmo de la película, ya sea en el plano sentimental o en el profesional, la evolución del personaje llegase más al límite. Con respecto a todo lo demás, he de quitarme el sombrero frente al señor Ogresta, que ya nos había seducido con títulos anteriores como Here. Supongo, que a la tercera, irá la vencida.
SEÑOR G.– Confiemos en ello, pues.




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