miércoles, 14 de marzo de 2012

CUANDO TODOS NOS LLAMAMOS FRANK.

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CALAMARI UNION, A. Kaurismaki. 1981.

Sinopsis: Un grupo de extraños personajes, se reúnen para emprender el viaje de sus vidas. El destino, Eira, un lugar al que nunca llegan pero del que han oído hablar como si de un paraíso terrenal se tratase,  sirve como punto de partida para mostrar el desencanto social de una generación perdida.

YO. – A pesar de admirar a Kaurismaki por su filmografía, desconocía la existencia de esta dura película. Lo que comienza con una situación absurda, llena de humor negro, ha acabado por adentrarme en un desencanto social que bien podríamos trasladar a la época actual.

SEÑOR G. – Totalmente de acuerdo. Muchas son las características que hacen de este metraje toda una obra digna de admirar. Allí donde Kaurismaki antepone toda una serie de metáforas y situaciones absurdas, llega la hora de ver la cruda realidad por la que sus personajes pasan a lo largo de la película. ¿Te has fijado que aunque el filme está protagonizado por todo un grupo, que bien podría ser una única persona?

YO. – Indudable tu percepción. A través de cada uno de los Frank, su director muestra un temor concreto de sus personajes frente a la realidad que los rodea. Hartos de violencia, muertes, desencantos, de sentirse atrapados en un gran espacio que a ellos les ahoga, todo, para mostrar la disconformidad de una sociedad que tiene que enfrentarse cada día a la mezcla entre la riqueza y la pobreza, la delincuencia y el poco futuro que les pueden prometer.


SEÑOR G.– De todo esto, puedo hacer una pequeña observación y es que, a medida que vamos viendo la película, cada personaje acaba destrozado por su realidad, lo que nos introduce en la siguiente reflexión… ¿Estamos solos ante un futuro que no nos puede ofrecer más que miseria? Me llama la atención que, aunque este filme sea de 1981 puede extrapolarse a épocas, no solo anteriores, sino actuales en las que personas como yo, estamos desencantadas frente a las posibilidades que la vida nos da.

YO. – Puede que la búsqueda de algo mejor, el retirarse en uno mismo para no enfrentarse a los temores, sea lo que siempre ha caracterizado a un grupo de la sociedad que sin más, día tras día acaban desencantados, frustrados, asustados, acabados. Con todo ello, me quedo con el último plano en el que dos de los personajes van remando a la deriva sin ningún rumbo previsto…como camino hacia la libertad, mientras que un agente externo, nos devuelve a la cruda realidad, dándonos por sentado que no queda ninguna esperanza.


Para mí, ha sido una de las películas más duras que he visto actualmente. Su clave de humor, sus personajes estrafalarios parcos en palabras, todo ello para esconder una realidad social dominada por el miedo a ver que la vida no es más que un cúmulo de decepciones.



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